Infarto: por qué cada minuto cuenta
Durante un infarto, cada minuto puede marcar la diferencia. Descubre qué síntomas no debes ignorar y por qué la atención médica especializada a tiempo es fundamental.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo y provocan cerca de 18 millones de fallecimientos al año. Sin embargo, muchos infartos pueden prevenirse y, cuando ocurren, actuar rápidamente puede marcar una diferencia importante en el resultado.
La razón es sencilla: durante un infarto, una parte del músculo cardíaco deja de recibir el oxígeno que necesita para funcionar correctamente. «Cada minuto que pasa y no resolvemos, es músculo que perdemos», explica Gustavo Bastianelli, jefe del servicio de cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco del Hospital Alemán de Buenos Aires, Argentina.
Por eso, recibir atención médica durante las primeras horas puede ayudar a preservar el músculo cardíaco y mejorar las posibilidades de recuperación.
Qué síntomas no deberías ignorar
Muchas personas creen que un infarto siempre comienza con un dolor intenso en el pecho. Sin embargo, según el especialista, el corazón no siempre duele de la forma que las personas esperan. En algunos casos, los síntomas son graduales o se atribuyen al estrés, al cansancio o a otras causas aparentemente inofensivas.
Algunas señales de alerta incluyen:
❂ Dolor u opresión en el pecho.
❂ Falta de aire.
❂ Alteraciones del ritmo cardíaco.
❂ Cansancio inusual.
❂ Menor tolerancia al esfuerzo físico.
❂ Molestias que pueden confundirse con acidez o problemas digestivos.
Por eso insiste en una recomendación simple: «Escucha a tu corazón». Si sientes que algo no está bien o notas síntomas diferentes a los habituales, es mejor consultar.
Lo que ocurre dentro del corazón mientras esperas
Cuando una arteria coronaria se obstruye, una parte del corazón deja de recibir la sangre y el oxígeno que necesita para funcionar correctamente. A partir de ese momento comienza una carrera contra el tiempo.
Según Bastianelli, las células cardíacas no se comportan todas de la misma manera ante la falta de oxígeno. Algunas continúan vivas, aunque no con la función normal, y otras entran en un estado temporal de «hibernación», donde permanecen vivas, aunque con una capacidad reducida para contraerse.
Si el flujo sanguíneo se restablece a tiempo, parte de este tejido puede recuperarse. Sin embargo, cuando la obstrucción se prolonga demasiado, algunas células comienzan a morir y ese daño puede ser irreversible.
Por esta razón, el tiempo no solo influye en la supervivencia del paciente. También puede determinar cuánto músculo cardíaco logra conservarse y cómo funcionará el corazón después de la emergencia.
No basta con llegar rápido, también importa llegar al lugar adecuado
Ante una posible emergencia cardíaca, buscar atención médica inmediata y altamente especializada es clave en el resultado.
«Puede llegar muy rápido la ambulancia a un sitio. Pero si ese sitio no es el adecuado, ese tiempo que perdemos dentro de la institución va a repercutir en la recuperación posterior del paciente», afirma Bastianelli.
Cuanto antes pueda realizarse este diagnóstico y comenzar el tratamiento adecuado, mayores son las posibilidades de restablecer el flujo sanguíneo y preservar el músculo cardíaco.
Por eso, además de actuar con rapidez, es fundamental poder acceder a hospitales especializados, profesionales con experiencia en cardiología y servicios que faciliten una atención oportuna cuando cada minuto cuenta.
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❂ Chequeos médicos preventivos.
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La prevención sigue siendo la mejor estrategia
Aunque algunos factores de riesgo, como la genética o los antecedentes familiares, no pueden modificarse, muchos otros sí están bajo nuestro control.
Entre los principales factores asociados a la enfermedad cardiovascular se encuentran:
❂ Hipertensión arterial.
❂ Diabetes.
❂ Obesidad.
❂ Sedentarismo.
❂ Tabaquismo.
❂ Hábitos alimentarios poco saludables.
Según el especialista, caminar entre 30 y 40 minutos al día puede contribuir a reducir el riesgo cardiovascular. Además, los chequeos médicos periódicos también son importantes, ya que algunas enfermedades cardíacas pueden desarrollarse sin síntomas evidentes durante años.
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