¿Cuál es tu
riesgo cardiovascular?

Cómo detectarlo antes de que ocurra una emergencia

Una emergencia cardiovascular puede parecer un evento repentino, pero el riesgo que conduce a ella puede comenzar a acumularse muchos años antes. Por eso, la prevención cardiovascular no consiste únicamente en reaccionar cuando aparece un problema. También implica conocer tus factores de riesgo, evaluar cómo se combinan y hacer seguimiento de tu salud para actuar antes de que puedan convertirse en una complicación.

Como explica la Dra. Clara Inés Saldarriaga Giraldo, jefe del programa de cardiología de la Clínica Cardio VID, una estrategia adecuada de detección y control de los factores de riesgo puede prevenir una proporción importante de las enfermedades cardiovasculares.

A continuación, conoce los principales factores que pueden aumentar tu riesgo cardiovascular y por qué es importante identificarlos a tiempo.

¿Qué factores aumentan tu riesgo cardiovascular?

Un factor de riesgo es una característica o condición que aumenta la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Algunos forman parte de nuestra genética o antecedentes familiares, mientras que otros pueden aparecer o modificarse a lo largo de la vida. En muchos casos, no es un solo factor el que determina el riesgo, sino la combinación de varios.

Entre los principales factores de riesgo cardiovascular se encuentran:

❂ Hipertensión arterial

❂ Colesterol elevado, especialmente colesterol LDL

❂ Diabetes

❂ Tabaquismo

❂ Exceso de adiposidad

❂ Inactividad física

❂ Enfermedad renal crónica

❂ Edad

❂ Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura

Por ejemplo, una persona puede tener una predisposición hereditaria a presentar niveles elevados de colesterol y, con el paso de los años, sumar otros factores como hipertensión, exceso de adiposidad o inactividad física. Esa acumulación es relevante porque el tiempo de exposición a los factores de riesgo también influye en la salud cardiovascular.

Por eso, conocer cada uno de estos factores es importante, pero no suficiente. Los chequeos médicos preventivos permiten evaluar tu salud de manera integral y detectar factores de riesgo que pueden pasar desapercibidos. Para entender realmente qué tan alto es tu riesgo cardiovascular, es necesario además evaluar cómo se combinan estos factores y qué otros elementos pueden modificarlo.

¿Cómo se calcula el riesgo cardiovascular?

La prevención cardiovascular actual busca determinar el riesgo global de cada persona, en lugar de analizar únicamente la presión arterial, el colesterol o cualquier otro indicador por separado.

Como explica la Dra. Saldarriaga, una de las herramientas utilizadas para ello es la ecuación PREVENT, que permite estimar el riesgo cardiovascular en personas de 30 a 79 años que no han tenido previamente un evento cardiovascular.

Para realizar esta evaluación se consideran diferentes datos, entre ellos:

❂ Edad y sexo

❂ Presión arterial

❂ Perfil lipídico

❂ Índice de masa corporal

❂ Tabaquismo

❂ Tratamiento para la hipertensión

❂ Tratamiento para la hiperlipidemia

❂ Hemoglobina glicosilada, cuando existe diabetes

❂ Función renal

❂ Relación albuminuria-creatinina

La información permite estimar el riesgo de presentar un evento cardiovascular, un accidente cerebrovascular o desarrollar insuficiencia cardíaca durante los siguientes 10 años. El resultado ayuda al profesional de la salud a definir qué tan intensiva debe ser la estrategia de prevención.

Si una persona ya tuvo un infarto o un accidente cerebrovascular, la situación es diferente: se considera que ya presenta un riesgo cardiovascular elevado y requiere un manejo médico específico.

¿Qué pasa si el riesgo no parece tan alto?

Una evaluación inicial no siempre cuenta toda la historia. Existen condiciones que pueden aumentar el riesgo cardiovascular y hacer necesario un seguimiento más intensivo.

Entre ellas se encuentran algunas enfermedades inflamatorias crónicas, niveles elevados de lipoproteína(a), determinados marcadores inflamatorios, la combinación de diabetes y enfermedad renal, y algunos antecedentes relacionados con el embarazo, como hipertensión o diabetes durante la gestación.

En determinados pacientes, el puntaje de calcio coronario también puede utilizarse como una herramienta para reclasificar el riesgo. Esta prueba permite identificar la presencia de calcio en las arterias coronarias y aportar información adicional para orientar las decisiones de prevención.

Esto demuestra por qué la prevención cardiovascular debe ser personalizada. No todas las personas necesitan los mismos exámenes ni la misma intensidad de seguimiento.

El riesgo cardiovascular cambia a lo largo de la vida

La prevención cardiovascular no debería comenzar únicamente cuando aparecen los síntomas ni limitarse a una determinada edad. El riesgo puede cambiar a medida que pasan los años y aparecen nuevos factores.

En los hombres, el riesgo cardiovascular comienza a elevarse de manera más significativa alrededor de los 40 años. En las mujeres, la transición hacia la menopausia es una etapa especialmente importante para reevaluarlo. La disminución de los estrógenos puede acompañarse de cambios en la composición corporal, la presión arterial, los niveles de colesterol, entre otros factores.

Los antecedentes familiares también pueden justificar una evaluación más temprana. Por ejemplo, cuando existe una historia familiar importante de colesterol elevado o enfermedad cardiovascular prematura, el seguimiento puede comenzar desde edades más jóvenes.

La razón para mantener este seguimiento es que el tiempo de exposición a los factores de riesgo también importa. Controlarlos durante más tiempo puede ayudar a reducir su impacto acumulado sobre la salud cardiovascular.

¿Qué puedes hacer para cuidar tu salud cardiovascular?

Conocer tu riesgo es el primer paso. Después, el objetivo es actuar sobre los factores que pueden modificarse.

Una alimentación saludable, actividad física, un peso saludable, buen manejo del estrés, una adecuada calidad del sueño y evitar el tabaquismo forman parte de una estrategia integral de prevención. También es importante conocer tus principales indicadores de salud y mantener controles periódicos.

La prevención, además, debe comenzar antes de que aparezca una enfermedad. Cuando existen antecedentes familiares relevantes, algunas evaluaciones pueden realizarse desde edades tempranas para identificar factores que requieren seguimiento.

Prevenir también significa tener acceso a atención especializada

Conocer tu riesgo cardiovascular es importante, pero también lo es saber dónde acudir y contar con los especialistas adecuados si se identifica una condición que requiere atención.

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(Lee también “Infarto: por qué cada minuto cuenta”)

Así, prevención y atención especializada forman parte de una misma estrategia: identificar los riesgos antes de que se conviertan en problemas mayores y contar con respaldo cuando sea necesario actuar.

Conoce tu riesgo antes de que ocurra una emergencia

Una emergencia cardiovascular puede aparecer de forma repentina, pero el cuidado del corazón puede comenzar mucho antes.

Conocer tu presión arterial, tus niveles de colesterol, tus antecedentes familiares y otros factores de riesgo te permite tener una visión más completa de tu salud. A partir de esta información, un profesional puede determinar si necesitas controles adicionales o una estrategia de prevención más intensiva.

Porque cuidar tu corazón no significa únicamente saber qué hacer cuando ocurre una emergencia. También significa anticiparte.

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